Compuesto de planta mexicana efectivo contra VIH

Investigadores del Instituto de Química de la UNAM encontraron que calophyllum brasiliensis, un árbol mexicano de látex que vive en la Selva Alta Perenifolia del estado de Veracruz, tiene compuestos de efectividad contra la transcriptasa reversa, un componente del virus del VIH que es clave para la replicación del ADN viral.

Asi lo dio a conocer Ricardo Reyes Chilpa, investigador del Instituto de Química (IQ) de la UNAM, quien ha dedicado parte de su vida profesional a la búsqueda de compuestos de efectividad contra el VIH en la flora mexicana.

El especialista señaló que una buena cantidad de los fármacos que se utilizan actualmente en los cocteles antiretrovirales tienen efectos inhibidores contra la transcriptasa reversa, de ahí la importancia de estudiar calophyllum brasiliensis, cuyo nombre común es leche maria, bari o jacareuba.

Ricardo Reyes y sus grupo de investigación estudiaron y extrajeron compuestos de las hojas del árbol calophyllum brasiliensis, en busca de un químico semejante con efecto antiviral; sin embargo, al hacer un ensayo de inhibición de la transcriptasa reversa en placas de pozos en el lector Elisa, encontraron que los compuestos estudiados no tenían ninguna actividad contra el VIH, aunque sí mostraron actividad contra líneas de células tumorales humanas.

Posteriormente, tomaron nuevas muestras del árbol, esta vez en la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas, del Instituto de Biología de la UNAM, ubicada en Catemaco, Veracruz, y retomaron la investigación.

Los resultados arrojaron que hay al menos dos quimiotipos del árbol calophyllum brasiliensis, uno de ellos con distribución más restringida en el estado de Veracruz y otro quimiotipo que se encontraba en varios estados del sur de México.

Al aislar algunos compuestos del quimiotipo 2 del árbol, encontraron que un extracto llamado por ellos A+A contenía compuestos llamados cromanonas y otros llamados calanólidos. El descubrimiento no era una molécula nueva, sino el hecho de que también existían calanólidos en la flora mexicana. Una vez en el laboratorio, probaron la efectividad de los calanólidos y corroboraron que tenían actividad contra la transcriptasa reversa del VIH.

Actualmente, los investigadores buscan hacer un mapeo de las especies de calophyllum brasiliensis que existen en el sureste mexicano (porque también han encontrado ejemplares en el estado de Chiapas) e identificar a qué quimiotipo pertenecen.

El investigador del IQ señaló que el siguiente paso será hacer un extracto estandarizado y probarlo. Si éste muestra efectividad, será necesario promover el cultivo de este árbol de madera preciosa y la cosecha de sus hojas, lo que constituiría un enfoque distinto a la farmacología tradicional.

Alternativas naturales

Existen muchas plantas que tienen efectividad contra la transcriptasa reversa del VIH entre ellas vismia mexicana, vismia lauriformis, clusia quadrangula y clusia massoniana, lamentablemente todas ellas viven en selvas y bosques amenazados, de ahí la importancia de protegerlos y conservar estas fuentes de compuestos químicos valiosos, concluyó.

A 30 años del descubrimiento del VIH, el especialista en recursos bióticos recordó que este virus tiene una alta tasa de replicación y variedad genética, por lo que consideró que aunque ya existen más de 24 fármacos contra él, aún es necesario un mayor arsenal terapéutico, y las plantas podrían ayudar a reforzarlo.

Ricardo Reyes señaló que en la última revisión que hicieron en la bibliografía científica, encontraron 120 compuestos provenientes de productos naturales con efectividad contra VIH, y con muy diferentes mecanismos de acción, pero puntualizó que la mayoría de ellos solamente se habían probado in vitro.

En la actualidad, el compuesto natural más importante contra el VIH se llama “+ calanólido A”, fue descubierto en 1992 por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer en Estados Unidos en un árbol que crece en las selvas tropicales de Malasia, su nombre científico es calophyllum lanigerum.

El compuesto fue sintetizado y llevado al mercado como fármaco por Sarawak Pharmaceutical, un consorcio formado por el Instituto Nacional del Cáncer en Estados Unidos y el estado de Sarawak, en Malasia. Actualmente está en pruebas en pacientes VIH positivos.

El investigador resaltó que el desarrollo de un fármaco toma en promedio 15 años, desde que se descubre la actividad biológica, y requiere inversiones que van desde 800 a 2 mil millones de dólares, que generalmente provienen de compañías trasnacionales. Esto hace que el costo de medicamentos innovadores sea muy alto para la población.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM.

Fuente : El Universal